jueves, 24 de noviembre de 2005
Si bien tanto la política como la economía son materias que se prestan a la ambigüedad y a la libre interpretación, hay hechos dentro de estos campos en los que a veces no cabe la menor duda .La aparición en diversos medios de comunicación de artículos informando de la difícil y catastrófica situación en la que se encuentra la ciudad de Marbella es un ejemplo claro de ello.
A la hora de afrontar el tremendo problema urbanístico que ha supuesto para esta ciudad la construcción de 30.000 viviendas con licencias ilegales, los encargados de redactar el nuevo Plan General de Ordenación Urbana se encuentran con que el importe en concepto de indemnizaciones a los beneficiarios de convenios urbanísticos que habría que anular por ilegales y la compensación a los propietarios de suelo que debería ser expropiado rondaría los 6.500 millones de euros.
A raíz de esta caótica situación, provocada por la avidez especulativa del G.I.L., resulta que cerca de 5000 viviendas quedarán fuera de la ordenación por haber sido construidas en suelo no urbanizable o protegido. Afortunadamente para los ciudadanos de Marbella, la Junta de Andalucía desechó el PGOU que el G.I.L. presentó en 2003, en el que se preveían construcciones para una ciudad de 600.000 habitantes. Al final, los años de gestión del G.I.L en Marbella van a pasar una carísima factura.
En el plano económico, la interpretación no tiene duda, y en el político tampoco.
Las ciudades a merced de la política especulativa terminan por sucumbir en una ruina de la que es muy difícil salir.
Si algo deja claro este hecho es que el proyecto político del G.I.L ha fracasado y que, para cualquier población, es un gran peligro caer en manos de los especuladores urbanísticos que, con la excusa del desarrollo y la creación de riqueza, se dedican a vender suelo público y concesiones con afán recaudatorio y sin pensar en las consecuencias futuras para la ciudad.
No podemos olvidar que, junto al Sr. Juárez, la mayoría de los concejales de la corporación linense está compuesta por ex miembros del G.I.L., y como tales, han puesto en práctica la misma política desde que llegaron al Ayuntamiento. Todo el mundo sabe que el Partido Popular es un mero espectador en la gestión municipal y, por ende, cómplice en esta bajada en picado de nuestras finanzas, de la enorme pérdida de patrimonio municipal y del detrimento de la transparencia y honestidad de la gestión de nuestra ciudad.
Cada vez son más claros los indicios que demuestran que el proyecto político del G.I.L está lleno de castillos de arena y de falsas promesas y que Juárez es vulnerable. En estos momentos cada vez menos gente cree en los cantos de sirena de los que, hace ya años, llegaron prometiendo prosperidad y trabajo para todos y que, al final, sólo aportan para nuestra ciudad la incertidumbre de saber si dentro de unos años, cuando ellos no estén, nos veamos en el mismo negro callejón que Marbella.
Publicado por psoelalinea @ 21:26
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