El reciente dictamen de los tribunales sobre el injusto despido del anterior responsable del Cinematógrafo linense, Miguel Guerrero, como conserje de la Casa de La Cultura viene a corroborar lo que en muchas ocasiones hemos denunciado anteriormente. El tribunal de lo social ha dictado sentencia en la que se declara que el despido fue nulo y obliga al Ayuntamiento a readmitir a Guerrero en sus funciones, así como a pagar los sueldos de todo el tiempo que éste ha estado despedido.
Este hecho no dejaría de ser una más de las muchas injusticias que dentro del mundo laboral se cometen, si no fuera porque la motivación que llevó al concejal Alfonso Escuadra a despedir al Sr. Guerrero no fue otra que la simple venganza.
Ya en su día analizamos los pormenores del problema del Cinematógrafo y manifestamos nuestro total convencimiento de la honestidad y profesionalidad de Miguel Guerrero como responsable del mismo. A partir de esta situación, hemos tenido que presenciar la vergonzosa persecución que el denominado “ Cinematógrafo en el exilio “ ha sufrido y las coacciones y amenazas para que ese proyecto no diera su fruto, siendo el despido de Guerrero la más ruin e indigna de las decisiones de este peculiar concejal.
Ahora, con el resquemor de la sentencia, Escuadra se reafirma en su altanera posición aludiendo a la falta de profesionalidad de Guerrero. Ojala en el equipo de gobierno hubieran personas con la integridad y la honestidad de Miguel Guerrero.
Ni que decir tiene lo ridículo de las declaraciones de Escuadra en las que afirma que ahora el Cinematógrafo tiene más socios que nunca; todo el mundo sabe que, aún siendo gratis el carne de socio, a las proyecciones del actual Cinematógrafo Municipal van muy pocas personas, la mayoría curiosamente muy cercanas al concejal o al Ayuntamiento.
En definitiva, todo este asunto es otra muestra de la arbitrariedad y prepotencia de este singular concejal, admirador de cuerpos de élite nazis y amante de los nidos de ametralladoras.