sábado, 11 de febrero de 2006
¿ Cuál es la capacidad de respuesta, ante una situación como la vivida por mi en el Pleno del pasado jueves?.
Señores del gobierno local, ciudadanos de La Línea, ¿ cómo creen que me podía sentir ¿Voy a cumplir 60 años, llegué a esta ciudad de la que siempre me he sentido orgullosa cuando aún no había cumplido los 24 años a mi espaldas de lucha por la igualdad y la justicia social y sobre todo por una educación gratuita y de calidad para todos los ciudadanos y en especial, para aquellos que ni siquiera se les reconocía su derecho a ser educados, Personas cn Discapacidad.
Desde aquel día, 7 de diciembre de 1.970, no he dejado ni un solo momento de luchar por mis ideas, por mis ideales de justicia social para todos, independientemente de su raza, credo, economía o capacidad. He trabajado ante y después de tener el carnet del Partido Socialista, por los mismos principios y confío que los linenses de bien, que son la mayoría, reconozcan que esa ha sido mi tarjeta de presentación a lo largo de estos 25 años.
¿Qué sentí el jueves? Vergüenza, indignación, impotencia, alucinaciones ¿era real aquello? ¿Estábamos en febrero de 2006? ¿Aquel gobierno local elegido democráticamente por los ciudadanos linenses estaba provocando y animando al linchamiento de dos ciudadanos linenses, también elegidos democráticamente, sólo por defender sus principios, tan legítimos unos con otros?.
Aquella fotografía, aún grabada en mi mente, me hacía preguntarme si no era un sueño lo que estaba viviendo, “un salón de plenos” (donde se deben defender los derechos de los ciudadanos ) lleno de policías, unos con uniforme y con sus armas reglamentarias y otros sin uniformes amenazándonos a los concejales socialistas de tener las manos manchadas de sangre mientras, bloqueada por la situación, me preguntaba: ¿ qué he hecho yo?, cuando todo el que me conoce sabe de mi trayectoria en defensa de la vida y de los más débiles.
Asimismo, a mi derecha se encontraba el Presidente de la Corporación que, en ningún momento tomó una actitud de apaciguamiento, de transmitir tranquilidad a los presentes, en definitiva; de gobernar, sino más bien crispar, de animar a los insultos y a la tensión; actitud que en ningún momento comprendí, ni aún ahora desde la reflexión que da el tiempo, puedo comprender ni aprobar.
Ante esa situación, lo más lógico hubiese sido levantarse, irse o ceder ante la presión y el temor que producía la visión de lo que allí se contemplaba.
Sin embargo, mis convicciones políticas, mis ideales, la lealtad a mi partido y el respeto a los votantes del Partido Socialista, que depositaron en mí su confianza fue más fuerte e hizo que expresara, bajo aquella fuerte tensión, mi opinión y la de mi partido con el voto en contra del indulto.
Nadie puede en un Estado de Derecho, afortunadamente, tomar la justicia por su mano y menos los que naturalmente están obligados a defendernos y los que legítimamente gobiernan.
La Línea, mi Línea, nunca ha vivido situaciones como la de ese fatídico jueves; deseo de todo corazón no volver a vivirlo.
La lealtad, señores del equipo de gobierno, es otra de mis banderas, quizá no se lleve, y seguramente me hubiera ido mejor en esta vida, pero es difícil a mi edad cambiar. SOY LEAL al Partido Socialista, soy disciplinada y sobre todo soy demócrata por convicción, por lo que tengo el convencimiento de que el delito no se combate delinquiendo; no nos podemos saltar las leyes, no podemos menospreciar los derechos fundamentales que nos asisten a todos los ciudadanos, sin distinción de ninguna clase.
Publicado por psoelalinea @ 17:56
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