El Partido Socialista quiere salir al paso de las últimas declaraciones del Sr. Alcalde, Juan Carlos Juárez Arriola, en lo referente a las retenciones del Ministerio de Hacienda.
Evidentemente, sus acusaciones en ningún momento pueden tomarse en serio. Son varias las razones. Nos creeríamos algo de este señor si, por ejemplo, en los presupuestos, que acaban de aprobar, las partidas respondieran adecuadamente a las necesidades de la ciudad y a una voluntad política de sanear las arcas municipales. Pero del mismo interventor del Ayuntamiento podríamos deducir que no existe tal voluntad, pues, como este mismo dice, el presupuesto se incrementa en un 19,26 % del anterior y se produce una desviación respecto del Plan de Saneamiento modificado en junio de un 11% aproximadamente. Luego el equipo de gobierno estima que habrá un incremento de los ingresos de alrededor un 35% cuando el interventor las califica de “optimistas” y que podrían incrementar ampliamente la deuda.
Como vemos, el Sr. Juárez no ceja en su empeño de hacernos creer que el despilfarro de las arcas municipales se debe a la retención del gobierno socialista cuando lo cierto es que la deuda del Ayuntamiento supera ya 56.5 millones de € . Así que entendemos que los técnicos del Ministerio de Hacienda no pueden tomarse en serio el Plan de Saneamiento y muy pocas de sus propuestas. Nadie en su sano juicio se presentaría en ningún ministerio con este historial y, sin embargo, él insiste, con una mezcla de victimismo bochornoso y de petulancia, que “es un goteo de sangre política que no va a permitir”.
En este sentido, el Partido Socialista entendería estas lamentaciones si el Sr. alcalde las acompañase con una seria voluntad de ahorro y un serio empeño de evitar el despilfarro. Pero mucho nos tememos que, dada la escuela gilista en la que ha aprendido, el alcalde sólo muestra interés por la venta de patrimonio municipal y por la pomposidad marbellí. En todo caso, nos parece una contradicción que el pretendido aumento de ingresos se centre básicamente en los impuestos y en las tasas de basuras y servicios urbanísticos, cuando el Ayuntamiento, por regla general, no ha cumplido con sus obligaciones fiscales para con Hacienda como hacemos los ciudadanos.