Horas después de darse a conocer la sentencia, en primera instancia, en la que la Audiencia Provincial de Madrid condena a tres policías a penas de cárcel y a pesar de la provisionalidad de la misma, el Delegado del Gobierno de Madrid ha presentado la dimisión irrevocable del cargo.
Entiende el delegado que “sus convicciones democráticas le impiden seguir en el puesto para el que fue nombrado”.
Efectivamente D. Constantino Méndez ha dado un ejemplo de responsabilidad y compromiso con la función pública, asumiendo su responsabilidad ante la opinión pública y asumiendo como propios los errores de otros.
Evidentemente en democracia éste es un principio básico; los políticos deben asumir las responsabilidades y deben marcharse de los puestos con dignidad, gallardía y sentido del deber.
Aquí no ha habido insultos ni a jueces ni a fiscales, no se ha convocado ningún Pleno para coaccionar a la oposición, no se han producido imposiciones, nadie ha sido amenazado y ha imperado la normalidad democrática y el juego limpio.
A partir de este momento se abre la legitimidad para solicitar medidas de gracia, si éstas fuesen necesarias, para estos policías y sólo por una razón: se han asumido responsabilidades políticas.
Acebes, mientras tanto, dice que esta es la España de Zapatero y efectivamente ésa es la España de fuertes convicciones democráticas en la que los responsables políticos admiten sus errores, quizás no pueda decir lo mismo de La Línea donde su partido no exige ninguna responsabilidad a los políticos responsables del ingreso en prisión de dos policías locales.
El Sr.Constantino Méndez le ha marcado el camino a Juárez, Muñiz y Aguilera. Éstos, si en vez de acudir a la agitación para esconder su responsabilidad y al mismo tiempo causar un grave perjuicio a los policías locales encarcelados, hubiesen asumido sus responsabilidades y presentado su dimisión, entonces y sólo entonces, tendrían toda la legitimidad moral para exigir el indulto.