Ante las últimas declaraciones del alcalde en referencia al retraso del pago de la nóminas de los trabajadores del Ayuntamiento, los socialistas, y con nosotros la mayoría de los ciudadanos, no salen de su asombro ante la facilidad y el desparpajo con el que este señor miente sin el más mínimo rubor.
No ha más que hablar con los empleados municipales que realizan su trabajo en el Ayuntamiento desde hace varias décadas para constatar que, haciendo un ejercicio de memoria, no sólo las nóminas se pagaban a su debido tiempo en el Ayuntamiento antes de la llegada de Juárez, sino que además las pagas extras se abonaban junto a la mensualidad, y no a los 15 días como nos tiene acostumbrado el alcalde.
Esas malintencionadas afirmaciones del alcalde son parte de su ya acostumbrada técnica para distraer a la atención pública de la lamentable situación en la que Juárez ha metido al Consistorio. La crisis financiera que atraviesa el Ayuntamiento linense el estructural y por lo tanto pone en peligro la misma estabilidad del Consistorio. La preocupación de la mayoría de los trabajadores municipales, aparte de la natural y comprensible angustia al verse incapaces de afrontar los pagos y gastos de sus economías familiares, tiene su origen en la lógica y más que acertada convicción de que esta falta de dinero para pagar las nóminas viene originada por la crisis financiera y constitucional que nuestro Ayuntamiento haya sufrido jamás en su historia y que, un mes sí y otro también, todos estos empleados contendrán la respiración cada primero de mes con la incertidumbre de no saber si Juárez encontrará a tiempo algún terreno que vender para que ellos puedan cobrar su salario.
Los socialistas consideramos que las afirmaciones del alcalde constituyen una falta de respeto y un insulto a los ciudadanos, a nuestra memoria y nuestro entendimiento.
Parece ser que Juárez es incapaz de reconocer que antes de su llegada en La Línea hemos tenido una vida pública y política sin lugar a dudas mucho más honrada, clara y con espíritu de servicio social que la que sufrimos desde su llegada a La Línea de manos del delincuente Jesús Gil.