viernes, 30 de junio de 2006
Al Partido Socialista le resulta verdaderamente extraño que el alcalde, en la primera de sus declaraciones preelectorales, amenace con que va a protagonizar la humillación que este partido sufrirá en las urnas. Evidentemente, creemos que esto, a un año vista de las elecciones municipales, además de ser inoportuno no es más que pólvora mojada y un lamentable ejemplo de intentar desviar la atención sobre la caótica y desesperada situación por la que pasa su solvencia y prestigio político. No es el momento de recordar aquí cuál es el turbio origen ideológico de este singular personaje, ni cuál ha sido el destino de muchos de sus ex compañeros del GIL. Nos contentaremos tan sólo, por el momento, con hacer un breve repaso del balance de esta última legislatura. Al día de hoy, podemos decir sin riego a equivocarnos, que la situación económica del Ayuntamiento está en quiebra técnica: la deuda asciende a algo más de 16 mil millones de las antiguas pesetas. Deuda incomprensible si tenemos en cuenta la subida desorbitada de los impuestos y la venta del patrimonio municipal por más de seis mil millones de pesetas.
Deben saber los ciudadanos que además, el alcalde ha prorrogado todas las concesiones de los servicios municipales hasta el punto de hipotecar para el futuro los escasos recursos municipales. Por otra parte, la capacidad de endeudamiento financiero se acerca al límite legal produciéndose constantes renovaciones de operaciones de tesorería sin amortizar cantidad alguna.
Esta comprometida situación para el Ayuntamiento, creada por el alcalde y su equipo de gobierno, acarreará a muy corto plazo consecuencias gravísimas que repercutirán sin duda en los servicios básicos y esenciales de la ciudad. Recordemos a propósito las dificultades por las que pasó últimamente el equipo de gobierno para hacer frente a la nómina de los trabajadores. O bien los casos de flagrante morosidad en el Centro de Salud de Levante, el Punto limpio y últimamente la evaporación entre papeles de las subvenciones de la Junta de Andalucía. O también la deuda contraída de 86 millones de pesetas por la construcción de la piscina cubierta.
Evidentemente, esta situación ha sido provocada por la propia ineptitud de estos gestores al no haber presentado en las instancias oportunas un plan de saneamiento serio. Claro está que este plan de saneamiento comenzaría con la reducción de los sueldos de los concejales y de las personas de confianza, así como el pago a Hacienda del IRPF y la Seguridad Social, cosa por la que parece ser que no están dispuestos a pasar.
Publicado por psoelalinea @ 12:11
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