La reciente noticia del robo en la dependencias del Colegio de Enseñanza Primaria Gibraltar hace saltar de nuevo la inquietud entre los ciudadanos. Un hecho de por sí relevante como es el asalto a un colegio en pleno casco urbano, se ve agravado por la circunstancia de que el acceso al centro de los ladrones fue facilitado por la falta de funcionamiento de las alarmas en dichas instalaciones.
La causa no es otra que la ya conocida actitud morosa del equipo de gobierno, que en otro alarde de irresponsabilidad e ineptitud, no había pagado las cuotas correspondientes del servicio de vigilancia a la empresa encargada de ello.
Este hecho contrasta con las triunfantes declaraciones del Sr. Juárez y sus concejales, que afirman que la Línea avanza y se mueve. Sí, se mueve, pero ¿ hacia dónde¿. Este nuevo incidente demuestra una vez más la incapacidad e inoperancia del equipo de gobierno del P.P., que lejos de reconocer su fracaso y la ruina a la que han hundido al consistorio linense, claman las bonanzas de su gestión en el afán de confundir a un pueblo que, a estas alturas, ya no les cree.
Este lamentable espectáculo que da este equipo de gobierno, aderezado con impagos variados, llevarse los enseres de los niños de la guardería de La Atunara o malgastar en otros menesteres el dinero de las subvenciones de las administraciones central y andaluza, da a los ciudadanos una idea clara de la desastrosa situación en la que se encuentra el Ayuntamiento de La Línea, que ahora mismo es un barco a la deriva víctima del peor de los capitanes y condenado a una ruina de la que tardaremos décadas en recuperarnos.
Estamos seguros que al grito de ¡salvese el que pueda ¡ muchos de los que ahora se erigen como salvadores del pueblo y abanderados del linensismo abandonaran el barco como las ratas que ahora campan a sus anchas por la barriada de Junquillos.
Y lo más vergonzoso es que ante esta situación Juárez y sus subordinados no tiene otra salida que insultar a los que denunciamos sus tropelías y A su ya más que demostrada incapacidad de gestionar de una manera digna y lógica la vida, el dinero y el patrimonio de los linenses.