A mi no me extraña nada, la negativa del Sr. Juárez a debatir en televisión y en directo conmigo. Dado el historial democrático y el origen ideológico del que procede, prefiere debates cómodos con interlocutores dóciles como el Sr. Iria o el Sr. Villalta. Sin embargo, pienso que en democracia existen unas reglas no escritas que todos los candidatos con posibilidades reales de gobernar y con fuertes convicciones democráticas deberíamos cumplir. Entiendo que el alcalde se resista a este escenario por la sencilla razón de que difícilmente podría sostener en pie sus argumentos ante los ciudadanos y ante mí. Ya saben los ciudadanos que acostumbra a no aparecer en los plenos y que cada vez se hace más el sueco con los asuntos graves y urgentes de la ciudad. Esto no es más que un síntoma de debilidad y de cansancio y de su impredecible futuro como político y de que el trabajo del que habla tanto no está ni tan bien acabado ni es tan referente como presume. Yo apelaría a que, sin ninguna duda, al pueblo de La línea le gustaría ver en directo un debate sobre el estado de la ciudad y sobre las propuestas del Partido socialista y del popular. Sería un gesto democrático y de transparencia que la ciudadanía agradecería y que con ello se marcaría un precedente democrático para futuras elecciones municipales. Pero evidentemente, en la gestión del alcalde existen muchas zonas oscuras, algunas de ellas en tela de juicio que al Sr. Juárez le conviene ocultar.
No obstante, en el improbable caso de que Juárez aceptara, voy a adelantar una propuesta para el papel de moderador, en este caso de moderadora: María Jesús Corrales, actual directora de la Radio Televisión Municipal, una profesional de reputadas convicciones democráticas y de competencia contrastada.