Para el Partido Socialista, las recientes declaraciones de Carlos Ruiz Calama ponen en evidencia las contradicciones internas del Partido Popular. Mientras que este señor invita a los distintos partidos del nuevo arco corporativo al consenso para sacar adelante la aprobación del PGOU, el Plan de Saneamiento y los problemas de desempleo, el alcalde en funciones, Juan Carlos Juárez y su lugarteniente más radical, Manuel Aguilera, nos llaman golfantes y nos acusan de ofrecer “dinerito” para conseguir votos. Es evidente que una parte del Partido Popular no ha aceptado el resultado de las urnas. Tanto es así que ésta no ha tenido ningún escrúpulo en decir públicamente que lucharán por la repetición de las elecciones. Sin embargo, nos consta que existen otras voces, en el Partido Popular, que se expresan en idénticos términos a los expresados por el SR. Calama.
En este sentido, coincidimos con las mismas en que el fracaso electoral del PP responde al debilitamiento del “efecto Juárez”, causado por las dudas más que razonables sobre la legalidad y efectividad de su gestión en el municipio y por la acción del PSOE, que ha puesto sobre la mesa no sólo una oposición contundente sino principalmente una alternativa política con vocación seria de gobierno. Recordemos, a propósito, que son apenas 1200 votos los que separan al PP de la oposición y que en los colegios electorales del Padre Manjón y de Santa Ana el PSOE ha superado en votos al PP.
Asimismo, existen varias razones para considerar la mayoría absoluta del PP una victoria pírrica, ya que las consecuencias de la victoria pueden ser tan nefastas para Juárez y Aguilera como la derrota. La primera es que el resultado en La Línea no ha repercutido políticamente a favor del PP en la Diputación y en la Mancomunidad sino todo lo contrario. En este sentido, Juárez resulta muy debilitado, pues la posibilidad de que sus votos hubiesen proporcionado un cambio de color político en estas dos instituciones explicaba hasta ayer la instrumentalización de su figura por parte del PP.
La segunda razón es que de los 14 concejales obtenidos por el PP, once pertenecían al GIL y tres al PP.
La tercera razón es que la pérdida de apoyos a las candidaturas del PP en la comarca y en La Línea puede ser achacable a las coordinaciones comarcal y local, puestos cuya responsabilidad recaía directa y respectivamente en Juárez y Aguilera, personajes ambos que ahora se dedican a insultar y difamar a los socialistas para intentar difuminar el tremendo fracaso que ha significado para uno, como coordinador de campaña en La Línea, y para el otro como Coordinador Comarcal del PP, que a excepción de La Línea, no ha ganado en ninguna de las poblaciones de la comarca.
Por otro lado, esta difícil situación en la que se encuentra el alcalde provoca en Juárez un nerviosismo que se ve reflejado en el demencial discurso con el que intenta alarmar a los ciudadanos, llegando incluso a decir que los sucesos acaecidos recientemente en los Junquillos tienen un trasfondo político, en clara alusión al PSOE linense, actitud a todas luces intolerable y por la que tendrá que responder ante los tribunales.