El Partido Socialista quiere mostrar su asombro por el extraño silencio que el equipo de gobierno del PP mantiene sobre el nuevo Mercado de Abastos. Ya van a ser seis meses desde su inauguración y desde entonces ningún miembro del equipo de gobierno se ha pronunciado sobre el asunto. Resulta incomprensible que una obra, que fue promocionada con la propaganda juarista habitual, a bombo y platillo y como una gestión sin parangón de Juárez, no esté todavía en funcionamiento. Desde el PSOE de La Línea pensamos que son pocas las razones que pueden explicar este retraso toda vez que tenemos conocimiento de que existen serios problemas de reglamentación y de acondicionamiento de las instalaciones a la normativa vigente para que aún no se haya producido el traslado de los servicios al nuevo lugar.
No obstante, quisiéramos recordar a los ciudadanos que el nuevo Mercado de Abastos está pendiente de una próxima sentencia de los tribunales por la presunta ilegalidad de la permuta que posibilitó la construcción del mismo y la entrega del actual mercado a una promotora para la construcción de pisos.
Vistos los acontecimientos, todo apunta a que por el momento el retraso de la apertura se va a mantener “sine díe”, tanto por la mencionada sentencia como por las carencias y deficiencias de las nuevas instalaciones que probablemente no resistirían una inspección de sanidad o de industria. Mientras tanto los mayoristas soportan unas condiciones tercermundistas en el actual mercado, víctimas del abandono municipal de estas instalaciones que son de su responsabilidad. En este caso como los socialistas no tenemos nada que ver les resulta imposible culparnos de algo y optan por el silencio. Por eso exigimos a Juarez que de una explicación razonable de esta situación y que garantice unas condiciones dignas de trabajo para los mayoristas en el mercado actual. De no producirse alguna de las dos solicitaremos oficialmente una comisión de investigación para conocer el trasfondo de este problema y depurar responsabilidades por este desatino generado una vez más por la incapacidad del alcalde para conducir algún asunto sin provocar daños a su alrededor.