La concejal socialista Ana Pureza Jiménez se manifestó en los siguientes términos:
“Más allá de la propaganda y la palabrería, el gobierno municipal tiene varias obligaciones cuyo cumplimiento es ineludible. Una de ellas es la salud, entre otras cosas, fundamentalmente, en los aspectos de vigilancia y de prevención, es decir, el Ayuntamiento debería desarrollar programas de actuación sobre todos aquellos factores ambientales que influyen en la salud.
Por ello, las actividades de Desinsectación, Desratización y Desinfección (DDD) constituyen, desde el punto de vista sanitario, pilares esenciales para controlar las poblaciones de artrópodos, así como de roedores con incidencia negativa para la salud humana.
Pero el Ayuntamiento no hace nada. Carecemos del Plan de lucha Antivectorial Municipal imprescindible en una ciudad de nuestra importancia.
La consecuencia de tanta irresponsabilidad es la extraordinaria proliferación de cucarachas, que alcanza el nivel de una plaga, y de ratas cuya presencia cada vez más abundante indica que el "seguimiento" que la Delegada Municipal de Salud había anunciado hace algún tiempo arrojaría, a día de hoy, cifras que superarían los ocho dígitos.
Ante la prácticamente situación de emergencia sanitaria que la dejadez municipal ha creado, desde el PSOE exigimos al Ayuntamiento un Plan de Choque con carácter inmediato, en cumplimiento de sus obligaciones, y corregir las deficiencias estructurales (vertidos de aguas residuales, residuos sólidos, etcétera) que están favoreciendo la aparición y proliferación de artrópodos y roedores con grave incidencia para la salud pública, así como cuidar, con carácter preventivo, por el mantenimiento de las condiciones higiénico-sanitarias de las instalaciones e infraestructuras municipales.
Que La Línea pretende ser un referente turístico es una imagen que el Ayuntamiento distribuye a la ciudadanía cada vez que tiene ocasión, pero las ratas y las cucarachas desmienten cada día la propaganda municipal. El visitante sorprendido en nuestras calles y playas por semejante plaga, oscila entre el miedo y el asco sin que la Delegada Municipal de Salud parezca enterarse del problema.
El Ayuntamiento debería evitar el bochornoso espectáculo de invertir gran cantidad de dinero público en contratar a exconcejales para tareas absolutamente inútiles y preocuparse por resolver este grave problema mediante la contratación por un procedimiento prioritario de los servicios de una empresa especializada en control de plagas “