El PSOE linense quire manifestar su extrañeza por la decisión del equipo de gobierno de nombrar como jefe de la Policía Local al subinspector Carlos Fernández Carrasco.
Evidentemente somos conscientes de que el equipo de gobierno de Juárez está en plena potestad para nombrar como jefe de la Policía Local a quien ellos crean oportuno, así como que este nombramiento está dentro de la normativa vigente. Como equipo de gobierno responsable de la seguridad de la ciudad es lógico que sea éste el que tome la decisión de nombrar los cargos directivos.
Lo que sí nos parece al menos extraño es que sea precisamente el Sr. Fernández el elegido como principal responsable de la seguridad de la ciudad, toda vez que una de las labores principales del cuerpo de Policía Local es la salvaguardia de la legalidad y hacer cumplir la Ley a los ciudadanos. Nos referimos a este importante aspecto de la labor policial porque precisamente este señor está imputado en el caso conocido como “ el coche destrozado”, causa que tiene el agravante de haber sido cometido, presuntamente, el delito de daños por representantes de la ley.
Finalmente, para el PSOE linense, la incongruencia que supone hacer jefe de la Policía a alguien que, de nuevo presuntamente, ha cometido un delito y además en el ejercicio de sus funciones como agente de la Policía Local arroja una sombra de duda sobre este nombramiento, sobre todo teniendo en cuenta que esta imputación puede significar la inhabilitación de este señor por varios años, hecho que viene a sumarse a la lista de vicisitudes por las que atraviesa el cargo de Policía Local, que durante años fue ejercido por un señor que no reunía los requisitos exigidos por la Ley, hecho que fue denunciado ante los tribunales, y que posteriormente ha sido representado por otro oficial que no se ha presentado al cargo.
El PSOE linense está seguro de que si el equipo de gobierno hubiera actuado desde el principio con más pulcritud en este asunto el cargo de Jefe de la Policía Local no hubiese provocado tantas tensiones ni tantos problemas al funcionamiento organizativo de la Policía Local, toda vez que esta situación obliga a cambios organizativos y vacíos de poder dentro del organigrama policial que no son nada beneficiosos para el cumplimiento de la función policial.