El Partido Socialista considera de especial trascendencia una rápida resolución de la grave crisis institucional, que las luchas intestinas del grupo municipal del PP están causando en el Ayuntamiento de La Línea. Resulta lamentable que el incierto futuro judicial del alcalde, Juan Carlos Juárez, y de otros concejales conservadores sea el detonante de estos fraticidas movimientos. A nuestro parecer todo esto se podría haber evitado si el PP, a nivel provincial y regional, hubiese asumido su propio código deontológico en donde explícitamente se habla de la inconveniencia de introducir imputados en sus listas electorales. Evidentemente, dada la situación de cadáver político del Sr. Juárez, los movimientos para postularse a la alcaldía del resto de los concejales son lógicos en la medida en que la división interna es manifiesta y la rivalidad de los grupos se debe principalmente a la aceptación en su propio seno de un partido político de dudosa legitimidad democrática como fue el GIL. No obstante, la estrategia de situar a Gabriel González, uno de los pocos que no ha sido salpicado por la truculenta gestión de los ex gilistas, ha sido un fracaso. En estos momentos, el sector duro del ex gilismo domina al Partido Popular sobre la amenaza de tirar de la manta. En este sentido, el Partido Socialista estará expectante ante las prometidas declaraciones del alcalde en las que explicará el asunto “Gonzálvez” y ante los futuros acontecimientos judiciales que se avecinan próximamente.