El PSOE linense quiere manifestar su extrañeza por la últimas declaraciones del PP acerca del proceso de rehabilitación de la Plaza de Toros de La Línea.
Resulta irónico que ahora, tras las manifestaciones a favor de la rehabilitación del coso por parte del Concejal de Cultura y de varios miembros del equipo de gobierno, el PP califique de fantasmagórica la iniciativa popular que logró salvar a nuestro más antiguo documento de una demolición segura.
Otras de las incoherencias del equipo de gobierno del PP ha sido que desde que anunció su especial interés en derribar la Plaza de Toros hasta que se hizo oficial su catalogación como Bien de Interés Cultural el equipo de gobierno, con sus declaraciones y la ayuda de sus particulares voceros, repitió una y otra vez que la Plaza de Toros era una ruina sin remedio, falsedad que quedó en evidencia cuando este año en apenas 20 días se consiguió acondicionar la Plaza para los festejos de Feria.
Para el PSOE linense, siempre sin perder la perspectiva de que el responsable de la reparación y mantenimiento del edificio es el propietario del mismo, es decir el Ayuntamiento, el proceso de rehabilitación del mismo y el acceso a las posibles ayudas por parte de las distintas administraciones pasa por un trabajo serio y responsable del equipo de gobierno, trabajo que incluye la redacción de un proyecto viable y su presentación ante los organismos adecuados.
Como principal partido de la oposición, el PSOE linense considera que antes de quejarse de las subvenciones que reciben otras localidades, el PP debería informar documentalmente del proyecto o proyectos que existen para acometer la citada rehabilitación, por lo que procederemos, mediante el Grupo Municipal Socialista, a la petición de toda la documentación relativa a este tema y enviada a la Junta de Andalucía para conseguir las subvenciones por las que tanto claman.
Lo que desde luego nos parece el colmo del cinismo es que el PP linense acuse a los socialistas de promover obras faraónicas e innecesarias. Si quieren un ejemplo de obras faraónicas e innecesarias que se den una vuelva por el solitario y más que inútil puente conocido por los ciudadanos como “ el Puente del Pa qué “, obra señera de la campaña propagandística de Juárez y que demuestra su incapacidad para realizar infraestructuras realmente importantes y necesarias.
Parece que el resquemor de la lección de humildad que los ciudadanos dieron a Juárez y los suyos con el tema de la Plaza de Toros les hace volver a sus antiguas letanías, a las que el eco les devuelve la lapidaria y feliz frase: LA PLAZA DE TOROS NO SE DERRIBA.