Ante las reiteradas declaraciones de los concejales Aguilera y Gonzálvez,. A cerca de los emolumentos percibidos por los representantes de la ciudad en la Mancomunidad y a su vez concejales del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de La Línea, el PSOE quiere manifestar que:
Desde el PSOE siempre hemos defendido que la dedicación política debe ser remunerada como única garantía de que todos los ciudadanos puedan acceder a los cargos de representación popular, de no ser así volveríamos a épocas pasadas en las que sólo los representantes de las clases favorecidas podían acceder a los puestos políticos. Pero al mismo tiempo hemos sido críticos con los abusos que en este asunto se producen por parte de algunos municipios, como ocurre en La Línea, donde hemos cuestionado y lo seguiremos haciendo los salarios que el Alcalde y sus concejales perciben, seis mil y cinco mil respectivamente, a los que habría que sumar gastos de tarjetas de crédito, protocolo y representación, en un municipio en quiebra desde que este equipo de gobierno tomó las riendas de la ciudad.
Y esta es precisamente la cuestión. No que los sueldos sean más o menos altos sino que lo son en un Ayuntamiento arruinado por quienes precisamente cobran esos sueldos abusivos en relación a esta situación de quiebra. El Equipo de Gobierno intenta enmarañar el asunto mencionando los sueldos de otros políticos, o el hecho de que tengan coche oficial, pero eso es algo lógico en Senadores, Diputados o Delegados provinciales porque las instituciones en las que desarrollan su labor política y su responsabilidad así lo exigen y gozan de buena salud gracias a la gestión de los socialistas. Por poner un ejemplo, la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar liquidó los presupuestos del ejercicio pasado con superávit, igual que el Gobierno de España durante los cuatro años de mandato Zapatero.
Pero lo que ocurre en La Línea es inaudito y debe analizarse en el contexto local. Si Juárez hubiese logrado la riqueza y el superávit para nuestro pueblo, si hubiese conseguido erradicar el paro, si hubiese cumplido sus compromisos en construcción de viviendas, si no se hubiese quedado una y otra vez con las subvenciones para pagos corrientes y si no debiese dinero a todo el mundo, nadie criticaría que pudiese cobrar más o menos, pero desde el PSOE de La Línea lo que no comprendemos es que ante la caótica situación económica en la que nos han sumido para muchos años, la frivolidad de estos gobernantes les lleve a aumentar progresivamente el número de concejales liberados, las percepciones de los mismos así como el número de coordinadores, personal de confianza, etc... , aumentando desorbitadamente los gastos de personal reflejados en el Capitulo I del presupuesto, que ha pasado de 11.341.372 € en el año 1999 a 24.195.197 € en el 2004, según datos del propio Ayuntamiento.
Así cuando hablan de las percepciones de los concejales Manuel Caeiro y Bettina Pérez es fácil responderles que la Mancomunidad es una entidad solvente, que cierra los ejercicios con superavit y que las retribuciones de los miembros de su Gobierno están establecidas por la propia Mancomunidad desde hace años, las cuales solo han ido subiendo, en el cómputo global, desde que se establecieron, en función del IPC . Y en concreto por lo que respecta a Manuel Caeiro deben dejar de manipular la verdad porque a pesar de ser Presidente de Área solo percibirá media liberación, situación que supondrá por tanto un ahorro a la institución comarcal.
Todas estas cuestiones son conocidas por Gonzalvez, Juárez y el resto del Equipo de Gobierno de La Línea desde hace tiempo. Además son transparentes y de dominio publico, por ello entendemos que el intento del Sr. Aguilera de organizar un circo mediático desde las ondas de los medios de comunicación municipales solo obedecen a una estrategia planificada para distraer la atención de los graves problemas que acosan a este equipo de gobierno, algunos de los cuales han llevado a la retirada del pasaporte del Alcalde y de su, hasta hace poco, concejal de urbanismo y a imputar al Sr. Aguilera y otros cargos políticos por una demencial y opaca gestión de los asuntos públicos, plagada de irregularidades y bajo sospecha.