El proceso de elaboración de la lista al senado del PP que ha dado lugar, en última instancia, a la exclusión del alcalde de La Línea en la misma, Juan Carlos Juárez, es un síntoma más que evidente de los escasísimos apoyos que dentro del PP provincial y regional tiene este político. Es claro que las imputaciones, acusaciones y medidas judiciales cautelares como la retirada del pasaporte y la prohibición expresa de salir del país, tomadas por los juzgados sobre su persona son, sin duda, los argumentos de peso que se han esgrimido para que no se contara con él.
Cabe resaltar que la idea de Juárez era aprovechar esta posibilidad, hoy frustrada por el comité electoral del PP, para dilatar la acción de la justicia. Esta circunstancia pone en evidencia tanto al Sr. Juárez y al PP local en tanto que el primero ha venido cacareando a diestro y siniestro sus deseos por un rápida resolución de los procesos abiertos y en tanto que el segundo no ha dejado de presumir de la pulcritud de la gestión del GIL-PP en el Ayuntamiento de La Línea.
En este sentido, la exclusión de Juárez de las listas es la negativa rotunda de las altas esferas del PP a codearse con un individuo sujeto a un futuro judicial incierto. Ningún político con cierto prestigio y ética cometería tal temeridad. Los plazos y obligaciones judiciales se están cumpliendo paulatinamente y es inevitable pensar que de un momento a otro las noticias sobre los distintos casos en los que el alcalde está imputado podrían saltar a la palestra del debate nacional salpicando a un posible senador en particular y al PP en general. Es por ello por lo que el PP ha considerado que el riesgo no merece la pena.
No obstante, resulta sorprendente que a primeras horas de la jornada el comité electoral consideraba como primera opción el nombre del alcalde y que fue la presión de la agrupación de Cádiz capital, encabezada por Teófila Martínez, la que le abriera los ojos ante la treta del Sr. Juárez de usar el cargo de la senaduría para eludir la justicia, treta que usaron o pretendieron usar, dicho sea de paso, el teniente coronel Tejero o Ruiz Mateos. Así las cosas, es fácil concluir que Juárez es un político acabado y abandonado por su amado partido.