El PSOE de La Línea quiere hacer públicas algunas reflexiones sobre las desafortunadas declaraciones del Sr. Aguilera que, fiel a su costumbre, arremete con insultos y descalificaciones hacia nuestro Secretario General, Miguel Tornay.
Lamentamos ver cómo en la vida política de esta ciudad este señor ha conseguido instaurar el insulto y el juego sucio como moneda de cambio dentro de la oscura política del PP-GIL desde 1999.
Dentro de la dialéctica política siempre habrá argumentos encontrados y diferencias de pareceres. En saber conjugar esas diferencias dentro de las normas de respeto y juego limpio es donde radica la grandeza de la democracia como sistema político. Lo que no es de recibo es calificar de manera sistemática a los oponentes de antilinenses, enemigos del pueblo o, como en estas últimas declaraciones, cáncer para la ciudad simplemente por no estar de acuerdo con las actuaciones del equipo de gobierno del PP.
En este sentido, queremos decirle al Sr. Aguilera que las enfermedades terminales se caracterizan por unos síntomas claros que todo el mundo podría reconocer tras un somero análisis de la política que el PP-GIL ha aplicado en nuestro sufrido pueblo desde hace 9 años.
El endeudamiento imparable, los procesos judiciales y el evidente detrimento de los servicios municipales hacen ver claramente a los ciudadanos que el verdadero problema de esta ciudad es haber puesto su destino en manos de unos falsos salvadores que, tal y como anunciaron en su campaña del 99, tratarían la gestión del Ayuntamiento como si de una empresa privada se tratara. Efectivamente, así lo han hecho, pero con el lamentable resultado de colocar al Consistorio en una de la crisis más graves de su historia, amén de la vergüenza de ver a nuestro máximo representante archiimputado y privado de pasaporte por la posibilidad de su fuga al extranjero.
Para el PSOE linense, los ataques y el lenguaje abrupto e irrespetuoso del Sr. Aguilera no es más que un claro indicio de su incapacidad; primero de rebatir con argumentos nuestros postulados y ,segundo, de su incapacidad para representar a los linenses de una manera digna, tal y como lo demostró con su agresión a un ciudadano en plena calle.