El concejal socialista Manuel Caeiro ha querido manifestarse en relación con la huelga que mantienen las empresas Sermasa y Pau debido al impago por parte del Ayuntamiento a las empresas concesionarias, algo que lleva ocurriendo cada mes desde hace ya bastante tiempo.
De nuevo se demuestra, comentó Manuel Caeiro, la nefasta gestión de este equipo de malgobierno, que un día sí y otro también provoca con su irresponsabilidad y su política destructiva innumerables perjuicios para los ciudadanos y los trabajadores.
Es tal la poca credibilidad de Juárez y los suyos que trabajadores como los de la limpieza de barrido manual prefieren estar en una empresa privada que jugar a la lotería cada primero de mes a expensas de que el Ayuntamiento venda alguna parcela para cobrar la nómina y con la angustia de una nueva modificación de plantilla que los deje que los dejaría en la calle al igual que los más de 60 trabajadores municipales que de un día para otro se han visto en el paro.
Este mismo problema es el que se cierne sobre los trabajadores de Sermasa y Pau.
Hace meses, comentó Caeiro, que estos trabajadores tienen que ponerse en huelga para cobrar su nómina. El problema es que en Julio ya no hay clases en los colegios de primaria, y una huelga no tendría ningún efecto ni medida de presión para que estos morosos les paguen su bien ganado salario.
Si la opción del equipo de gobierno es absorber a los trabajadores de Sermasa y Pau para que siga habiendo limpieza, portería y mantenimiento en los colegios, nos encontramos con la misma situación que los empleados de la recogida manual de basura, ya que con una nueva modificación de plantilla todos irían a la calle sin opción alguna.
En esta situación, prosigue Caeiro, creo que es necesario exigir a Juárez y a los suyos el cumplimiento de pago con las empresas concesionarias, tal y como cumplen religiosamente con el pago de sus altísimas nóminas de concejales liberados y que se garantice los servicios de portería, limpieza y mantenimiento en las escuelas de primaria.
Con la situación de los trabajadores de la limpieza y de los de Sermasa y Pau, finalizó Manuel Caeiro, se demuestra que la gestión de la limpieza sin pagar a los concesionarios tiene al final como consecuencia este desastre y esta inestabilidad para los trabajadores.