miércoles, 23 de julio de 2008

      Dignísimas autoridades, compañeros/as de Corporación, Familiares y amigos, Sras. y Sres., Queridos Linenses. “Quiero aprovechar este 133 aniversario de mi ciudad que coincide con mi estreno como representante en este Ayuntamiento, para romper con lo que hasta ahora se venía haciendo en este tipo de discurso más bien institucional y realizar una llamada de atención hacia los jóvenes y las instituciones que nos gobiernan”,

de esta manera hace hoy exactamente 5 años, que esa misma jovencita, que como acabo de comentar acababa de ser elegida concejal, se dirigía desde este mismo lugar a sus conciudadanos, con los nervios de una principiante que tenía la responsabilidad de dirigirse a su pueblo, y hoy, 5 años después, esa misma jovencita, aunque ahora algo menos, tiene el honor de haber sido elegida por su partido para poder celebrar con todos los linenses, el orgullo de un cumpleaños como es el de la tierra que te vió nacer, y os puedo asegurar, que hoy, después de algo más de experiencia en la vida pública, siguen existiendo esos mismos nervios, será por aquello de estar con tu pueblo.

 

Si fuera poca mi satisfacción, la cubro doblemente, compartiendo este momento con todas las autoridades y amigos/as presentes, incluyendo a mi madre que hoy ocupa el asiento que no hace tanto tiempo  esta vástaga ocupaba será que algo de ella habrá aprendido.

 

La Línea de la Concepción, mi pueblo, el que me vió nacer y el que me ha visto crecer como persona y como política, como hace 138 años la vieron y ayudaron a nacer algunos ilustres políticos linenses.

 

Recordar a Lutgardo  López Muñoz, es recordar la historia de La Linea, que incluso antes de la segregación con la vecina San Roque ya dirigía el destino de un grupo de 330 vecinos que, más tarde, serían los primeros linenses. O a Juan Equis, ganador de las elecciones de 1936 por el Frente Popular y que los acontecimientos sucesivos que marcaron la historia de España, también dejaron huella en nuestro pueblo.

 Éste sería el primer año en que no se celebraran la Velada y Fiestas que hoy ya estamos despidiendo, y es que tal y como narra otro ilustre conocedor de las historias de nuestro pueblo Enrique Sánchez-Cabeza Earle, el alzamiento militar y la llegada de las fuerzas marroquíes al mando con oficiales españoles, canceló la feria de La Línea aquel julio de 1936, el resto es la triste historia conocida por todos que sólo sembró rencor y muerte en toda España , llagas que también se produjeron en nuestro pueblo, sesgando o aprisionando las vidas de algunos ya olvidados como Pedro Moreno calvo, camarero del Bar Belmonte, Juan Rovira, Pedro Campoy, Andrés Traverso, Julio Romo ,Manuel Carrión, Antonio Cañamaque, por supuesto Juanito el médico, y otros muchos linenses que cayeron presos de la incomprensión de una guerra fraticida.

Tiempos en los que siempre tuvimos a la vecina colonia como testigo de los avatares de nuestra historia, siempre formando parte de ella, en algunas ocasiones en primera persona como fue el cierre de la Verja en 1968. Historias nuestras para algunos olvidadas, para otros pendientes de recordar, ya que hacer memoria, supone en muchos casos hacer justicia.

 

De esta manera, continúa escribiéndose la historia de La Línea, un pueblo luchador donde los haya, forjado en las adversidades, y que ha sabido superar los obstáculos que el destino ha puesto en su camino.

Quiero aprovechar la oportunidad que me han brindado, para dignificar la labor de las personas que han tenido la responsabilidad política de dirigir el futuro de nuestra ciudad, y es que la política debemos entenderla como el arte de gobernar el espacio público que compartimos, y en este arte de gobernar hemos tenido regidores que con más o menos aciertos, pero siempre desde la lealtad al juramento hecho, han trabajado para que la prosperidad y el desarrollo sean las líneas maestras del futuro de nuestro pueblo.

 Así, Paco Niebla regiría los primeros tiempos democráticos, donde La Línea empezaba a abrir los ojos, entre vivencias de patios linenses como el de los Huesos, La Serrana, el de Serruya, entre la recordada Explanada, hoy Plaza de la Constitución, o entres Cafés como el Anglo-Hispano, el Café Central o el todavía Café Modelo. Eran tiempos difíciles, donde toda España se resentía de un régimen dictatorial que la había aislado del mundo.

 

Tras la labor de Paco Niebla vendrían, otros como Juan Carmona de Cózar, Antonio Díaz Lara, Salvador Pagán o José Antonio Fdez. Pons, que han pasado a la historia de nuestra Línea, ciudad demasiado joven como para que consideremos que  está tan en el pasado. Y por supuesto, no puedo dejar de hacer mención a mi apreciada y querida amiga Mª Luisa Escribano, por su intachable trayectoria profesional siempre trabajando al lado de los más necesitados y compaginando estos esfuerzos con los de dignificar la vida de muchos linenses, o del ya desaparecido aunque siempre en el recuerdo, de haber sido uno de los  políticos más valientes de nuestra ciudad, que hasta en sus últimos momentos no dejó de pelear por el bien de La Línea,  ensalzando aún más la tarea de un profesional entregado a sus convicciones políticas, me estoy refiriendo a nuestro ya ausente compañero pero no olvidado, Juan Antonio Velázquez.

 

Escribiendo este discurso y recordando algunas historias, casi todas, en la memoria de amigos y compañeros, resulta difícil encontrar textos sobre la historia más reciente de nuestra ciudad, historia que como habéis podido comprobar durante cada aniversario, sí la han plasmado insignes linenses como el ya mencionado Sánchez-Cabeza Earle, Ángel María de Lera, González de la Vega, Juan Mesa o algunos más recientes como la memoria gráfica de Antonio Ávila Becerra. Así dejaría escrito Augusto Gª Flores a Juan Mesa :

 

ROMANCE DE LA CUADRA

 

Con los ojos que cegó el oro

Ángeles barrocos miran

Un cuarto lleno de luces,

Llenos de fotografías

Y de miles de recuerdos

Que tras el cristal habitan

 

En un estanque de aceite

La mariposa respira.

Centellea como el cisne

En una incierta agonía

Que no acaba con la muerte

Porque su aliento ilumina,

Ciega a cada intervalo

Que parpadea una brisa.

 

Dentro del escaparate

Se canta por Bulerías.

Bandoleros y venteras

En tertulias que amenizan

Con vino, cante y baile:

¡Una juerga en la vitrina!

 

Una voz de recio timbre

Que viene desde las vigas

Surge sonora y profunda,

Y en La Cuadra se medita:

 

Yo nací en una cuna

Que tiene cuatro esquinas

De martillo y yunque una,

Otra de carbón de la mina,

La tercera es una parva

Despeinada y amarilla,

Una red es la que falta

Llena de gracia marina.

 

Mientras dormía

Pesadillas de guitarra

Velaban las mías.

 

Nueve ágiles acróbatas

Mágicos equilibristas

Con hueso de palo santo,

Sobre seis cuerdas que vibran

( Tres son de carne entorchada,

tres de agua que el alma cría)

Están bailando una danza.

 

Son dedos malabaristas

Del maestro de lo nuestro.

Ya baila la lamparilla

Y los pájaros se entonan,

Revolotean de alegría;

Se abren las flores del patio,

A la eterna melodía,

En soledad de maceta

Mecen su melancolía,

Soñando escotes hermosos,

Cansados de albarranía.

 

¡Qué está tocando Juan Mesa!

Y los ángeles se miran:

Paisano que es lo que pasa.

¡Compare que maravilla!

En que buen rincón del cielo

Estamos.

¡Y que lo diga!

Que yo aquí no me cosco.

Calle uste-¡Son siguiriyas!

 

Un corazón de guitarra

En brazos de un guitarrista

Está latiendo una pena

Y al mismo compás palpitan,

Juntos hombre e instrumento,

Por gitanas siguiriyas.

 

El alma de la guitarra.

Es oscuridad dormida,

Es como una luciérnaga

Esperando la caída

De la piedra que estremezca

Toda su luz escondida.

 

Cuando la toca Juan Mesa

La Soleá se ilumina

Y la Cuadra se perfuma

Con olor que inmoviliza.

 

Hoy me acuerdo de La Cuadra,

De un cante por Alegrías,

De la buena gente aquella

Que son de la tierra mía.

 

 

Augusto Gª Flores 1974.

 

 

Pero La Línea que yo tengo en mis recuerdos es, como todos podéis imaginar, es una Línea distinta , más actual, La Línea de algunas generaciones posteriores, la que conocí por boca de mis padres, donde se bañaban  en la playa del Príncipe antiguo Hotel Príncipe Alfonso, y a donde, posteriormente me llevarían a mis hermanas y a mí a bañarnos el las rocas del paseo de la playa de poniente hoy ocultadas por un paseo marítimo disfrute de todos los linenses, recuerdos de sus vivencias en cines como el de Levante, el Trimope, el Miraramar,el cómico Jardín o el hoy todavía en pie cine Imperial.

 

Recuerdos del barrio de San Pedro, de al lado de la Carbonería donde nació mi padre y donde un linense, José, como tantos otros, trabajaba en Gibraltar para dar de comer a cinco hijos y aprovechaba sus idas y venidas para sacar algo de chocolatinas o medicinas que entonces no se encontraban aquí, recuerdos en los que una mujer, Ana Ramírez, Anita Ramírez como la llamaban  los que la conocían o necesitaban de ella, como tantas y tantas mujeres linenses, y esas sí que entendían de economía, estiraban las libras yanitas, y escondían la comida en los armarios para que los hambrientos chavales no acabaran con lo que había para toda la semana.

Barrio de mis abuelos, de mis padres y mis tíos y tías, de otros linenses como Francisco Orozco, Antonio el malagueño, o de Manuel Gavira, donde se concentraban la mayoría de panaderías, la de Manolón, de Lucas, o el horno de la guapa, o donde Joselito Aspirina comenzaba con una tiendecita, que años más tarde se ha convertido en seña de identidad de nostalgia del comercio linense, sin olvidarnos de Julio Pastoriza, con su tienda en la que cabía  y cabe de todo, y en la que cualquier niño salía con la sensación de querer mas cromos, o más tebeos, donde los soldados americanos se juntaban con los indios o las espadas con revólveres de vaqueros.

 

Recuerdos de las primeras casitas del barrio de la Atunara, barrio marinero donde los haya, donde todavía tengo en mi memoria la imagen de la recogida del copo, recuerdos de la celebración de la Velada y Fiestas en el actual paseo Velada donde todavía se mantiene aunque ya denostada la estructura de la que fuera su Caseta Municipal, recuerdos de la plaza Fariñas con los antiguos barquilleros, de las barracas de La Colonia, del mercado de abastos en la calle las Flores,  y por supuesto de la Plaza de Toros, testigo siempre fiel de la historia  y esplendor de nuestro pueblo, recuerdos de Campitos, de Pepe Luís Segura, de Carlos Corbacho, de Aurelio Núñez “panaderito” o de Juan Carlos Landrove y de los más grandes que dieron inolvidables tardes de toros y que así esperamos todos que sea en el futuro, y así podría ir señalando tantos y tantos recuerdos…

 

En todos estos recuerdos siempre hay un denominador común sobre el que los linenses nunca hemos tenido ni duda ni confrontación, y sobre la que siempre hemos volcado nuestras ilusiones y nuestros  esfuerzos, esa es la recia e histórica Real Balompédica Linense, nuestra Balona, que desde 1922 nos ha venido dando alegrías y tristezas, y que en un año de celebración como éste no podía dejar de mencionar y de felicitar, por el éxito conseguido en su ascenso a 2ª B.

 

Todos estos recuerdos, se tejen a los de ésta sí mi infancia, que no juventud, la de mi guardería en la Avda. España, la de mis primeros pasos en el Colegio Carlos V, o las de mi desarrollo académico en el Colegio Velada con la señorita Loli, o mi director José Antonio Fdez. Pons, y por supuesto no puedo olvidar el lugar donde he pasado mis mejores momentos , el Club de Baloncesto Linense, en el que no sólo practicabas un deporte, sino también compartías valores, y donde se hizo de un club una seña de identidad linense, pero bueno, esos son ya recuerdos tan recientes, que algunos pensarán que no merecen ser recordados.

 

Este discurso, estaba obligada  a que no fuera igual al de hace unos 5 año, y la verdad, no me costó demasiado trabajo elaborarlo, ya que mis recuerdos son mi vida y las vidas de los que me rodean.

 

Provengo de una generación que para algunos puede parecer apática o indolente con los problemas de la sociedad actual, pero La Línea ya tiene ejemplos sobrados, aunque sean otros tiempos, de que tenemos madera para seguir escribiendo la historia de nuestro  pueblo, con artistas como Quino, Ángel Garó, David Morales, Erika Leiva,Radio Makandé, Pansequito, Paco Conti, Nacho Falqueras, Víctor Quintanilla, Manolo Alés, empresarios como Miguel Rodríquez, Miguel Cuevas, Manuel Gavira estudiosos como el biólogo José Carlos García, Álvaro Vallejo, o Juan José González Aguilera,  o deportistas como Rafael Trujillo, Juan Merino, Sergio Sánchez o toreros como Curro Duarte, Santiago Manciño, o la joven promesa de raza calé Juanito Cortés. Y seguro que en esta lista me dejaré a alguien por mencionar, que me disculpen por adelantado.

     

 

Tal y como empecé, fue en el mes de julio del año 2003, como concejala más joven de la Corporación, cuando tuve el honor de ser designada para impartir el discurso institucional del 133 aniversario de la fundación de mi ciudad natal. De esa ciudad situada en la esquina más a levante de la provincia gaditana, rincón marinero, acogedor y habitado de olvido, que tiene por nombre La Línea de la Concepción. En mi intervención destacaba el papel que desempeña los jóvenes comprometidos y la necesidad de que la sociedad y las instituciones cedieran a la juventud el protagonismo que merecen. Hoy, he querido dar continuidad a aquel discurso con la ilusión de que aquella juventud a la que entonces hacia referencia, ha demostrado que no jugaba con su ingenuidad un papel pasivo en nuestra sociedad. Ahora es preciso, pues, y acaso porque nos importan cada vez más la dignidad, la libertad de opinión y pensamiento de nuestra juventud, que construyamos el futuro con el esfuerzo, la creatividad y el talento unidos de las españolas y españoles bajo aquel lema que bordara nuestra inolvidada Mariana Pineda: LEY, LIBERTAD, IGUALDAD.   

                                             

MUCHAS GRACIAS


Publicado por psoelalinea @ 10:49
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