El portavoz del Grupo Municipal Socialista, Miguel Tornay, ha querido salir al paso de las declaraciones del alcalde en torno al problema de los trabajadores de Sermasa y Pau, concesionarias ambas de los servicios de mantenimiento, portería, jardinería y limpieza de los colegios de primaria de La Línea.
En primer lugar quiero resaltar la falta de integridad de este alcalde que, pase lo que pase, nunca reconocerá sus errores y sus culpas. Tanto es así que hasta se atreve a decir que la causa de la enorme ruina en la que él nos ha hundido la tiene la gestión socialista de hace quince años. Hay que ser cínico y tener pocos escrúpulos para eludir la responsabilidad de esa manera y no reconocer que su política ha fracasado estrepitosamente, tal y como fracasó la política de su mentor Jesús Gil en Marbella.
En cuanto a la generación de deuda, prosigue Tornay, basta con analizar los números para darse cuenta de que la deuda total que el PSOE dejó tras quince años de gobierno e fue insignificante comparada con la que ahora tenemos. De hecho equivale a la que el PP-GIL ha ido generando cada año desde que llegaron en 1.999, es decir que Juarez se endeuda en un año lo que los socialistas tardaban quince años, una media de 2000 millones de las antiguas pesetas.
Así, comentó el concejal socialista, se demuestra hasta qué punto este alcalde es capaz de mentir sin el menor rubor con el único fin de distraer a la atención pública de la desastrosa situación que su gobierno ha causado. Es simplemente inmoral echar mano de la mentira y la demagogia para ocular sus vergüenzas ante los ciudadanos, culpando a otros y al pasado. Aquí el verdadero problema es que si hay un responsable con respecto al tema de Sermasa y Pau, es el equipo de gobierno, que les debe más de tres millones de euros, hecho que ha provocado que, a pesar de haber estado pagando a los trabajadores sin cobrar nada durante más de un año, las empresas decidieran dejar de abonar las nóminas. A mi juicio solo siendo un desvergonzado se puede decir que no existe relación entre el conflicto de los trabajadores y la deuda municipal. Si ellos hubieran pagado nada de esto estaría sucediendo.
La única propuesta del Ayuntamiento a la empresa, finaliza Miguel Tornay, casi ha sido una tomadura de pelo. Básicamente venía a decir que el ayuntmaiento rescataba la concesión, la plantilla pasaba a formar parte del Ayuntamiento, y se quedaba con toda la maquinaria y almacenes de las empresas. Y con respecto a pagar nada de nada en concreto, solo un plan de pagos en el futurocon el importe de la deuda más el valor de la maquinaria. Esto es sencillamente imposible de aceptar dada la falta de cumplimiento y por consiguiente de credibilidad ante estas empresas y sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes del Ayuntamiento como moroso demostrado con todos y la forma en la que se ha portado Juárez y los suyos con la empresa Cespa. S.A., que al final ha tenido que acudir a los tribunales.